Despierto y me siento en la cama. Luego de bostezar y estirar mis brazos, me levanto y veo que recién ha amanecido. Me quedo pegada a la ventana mirando caer la nieve, sentada sobre el escritorio, mientras la calefacción me mantiene los pies calentitos.
No hay música. No hay ruidos. No hay fiestas. No hay gente. No hay lágrimas. No hay pérdidas. No hay cansancio. No hay mentiras. No hay peleas. No hay saludos. No hay despedidas. No hay.
Silencio.
No me siento sola, aunque lo estoy. No me siento lejos, aunque lo estoy.
Es otro mundo. Mi mundo.
Y a él pertenezco.
[5 días :)]