29 marzo 2010

Página 11


Almendra decidió organizar el ejército. Pensó que sería mejor estar ordenados... pero cuando estaba en medio de la organización, apareció en el horizonte una inmensa tropa de enemigos.

-¡Los Yungos! – gritó alguien.
- ¡Ya no hay tiempo de organizar nada! – dijo otro.
- ¿Qué vamos a hacer? – inquirió Clara.
- No lo sé... – respondió Almendra, confundida.

Los Yungos se acercaban rápidamente. Se oyó el primer disparo. Se escuchó un grito.
- ¡Oh no! ¡Alguien ha muerto! – dijo Almendra.
- ¿Morir? Fue un disparo adormecedor.
- ¿Qué es eso, Clara?
- Es algo que inventaron los Yungos para que sus enemigos se vuelvan súbditos suyos.

Entonces se escuchó otro disparo. Esta vez hirió a la princesa. Almendra se dijo que no había más tiempo que perder.

- ¡Vamos! ¡Al ataque! – le ordenó a su ejército.

Ya era tarde. Se oyeron miles de disparos, adormeciendo a todos los de ese mundo. Cuando Almendra despertó, estaba convertida en la Dama de Honor de los Yungos.



Este es el fin
de tu historia



15 marzo 2010

Zweiter Stock


Estábamos sentados en las escaleras de un viejo edificio, descansando un poco luego de haber bailado en la salsoteca del subterráneo. Estaba bastante oscuro, aunque la luz anaranjada de los postes entraba por la ventana ubicada a nuestro lado. A través de ella, de vez en cuando observábamos el río y los autos que pasaban por esa estrecha avenida.
Estando en un país extranjero para ambos, ninguno hablaba el idioma del otro, pero nos comunicábamos en ese extraño lenguaje del lugar, el cual mucha gente rechaza y que ni siquiera dominábamos a la perfección. En realidad nos daba lo mismo, porque el idioma es lo de menos cuando estás feliz.
Conversábamos de tantas cosas y nos reíamos, mientras en la penumbra apenas podía distinguir el vaivén de tu pelo desordenado. No recuerdo por qué llegamos al tema de la normalidad, pero me dijiste de pronto:

- No, tú no eres normal. Eres muy extraña... de una manera encantadora.

No hubo respuesta de mi parte, sólo te sonreí deleitada con ese modo tan tuyo, a la vez simple y complejo, de expresarte. No sabías que ésa era una de las frases más lindas que me han dicho en mi vida. Y nunca lo supiste.