Nuevas miradas. Nuevos gestos. Nuevos colores.
A cada quien lo suyo... Jedem das Seine.
Sólo me queda preguntar si el círculo se acabó o si nuestros caminos volverán a converger en algún momento. Si los grises explotarán en un naranjo algún día. Si las imágenes borrosas cobrarán sentido.
Pero tal vez esas preguntas ya no son importantes.