02 junio 2011

Headphones


Cuando la gente se vuelve nadie la música me ayuda a estar. Camino y voy cantando bajito, mientras avanzo entre ese montón de nadies. Los pensamientos se vuelven canciones, los hechos se suceden al ritmo de la batería y del bajo, mientras todo mi alrededor aparece en su momento, en su ordenado caos, justo en el coro. Me detengo, me callo, distingo y observo. Esa fluidez me alegra, la intensidad de los sonidos me relaja, la voz profunda del vocalista me encanta.

Una vez en mi pieza, me pregunto cómo sería escuchar/vivir toda mi música con alguien.

Varias veces - y transitoriamente - un nadie se ha vuelto alguien. Pero al final siempre termino, con desilusión, poniéndome mis audífonos.