23 diciembre 2009

El Mundo






Sí, sí.

Creo que muchas personas viven en una burbuja. Creo que el manjar, las sopaipillas y las empanadas de pino son lo máximo. Creo que existen los extraterrestres. Creo que los kebabs no son lo mismo si no los hace un árabe. Creo que la televisión idiotiza a la gente. Creo que por cumplir lo urgente no tengo tiempo para lo importante. Creo que a los niños de ahora les falta imaginación. Creo que deberíamos leer novelas más seguido. Creo que quiero vacaciones. Creo que perdemos instantes valiosos por culpa de ser adictos a tanta estupidez. Creo que falta cultura. Creo que nadie se da cuenta que da lo mismo dónde está Elisa o lo que le dijo Adriana Barrientos a su ex.


Arrgggh!

EL MUNDO NO ES UNA LARGA Y ANGOSTA FRANJA DE TIERRA.



Y es que yo sé que no pertenezco a este rincón del planeta, pero no lo puedo explicar. Es sólo algo que se siente, que llama. Que me toma de la mano para seguir adelante, para esforzarme, para luchar. Que me vuelve valiente, que me pone feliz. Que me hace diferente de mi gente, pero parecida a todo el resto del mundo. Que me hace conocer cosas distintas, que me hace entender situaciones extrañas, que me hace mirar más allá de mi nariz, que me permite despojarme de cosas materiales que en realidad nunca necesité y que me hace volar y salir de esta realidad -chilena- que NO ME GUSTA.


Echo de menos...



[Foto tomada y enchulada por mí]

15 diciembre 2009

El último...





jajaja... amor, sólo tú puedes entender ese título.

Cómo poder expresar mediante palabras lo feliz que me haces, si incluso cuando te digo "Te amo", esa frase queda corta para todo lo que siento...


Nos hemos preguntado miles de veces cómo, después de cinco años de conocernos, no nos dimos cuenta antes. Pero nos hemos respondido que no pudo existir un mejor momento para todo esto, y es cierto. Bastó conversar en serio un par de veces para darnos cuenta de las innumerables cosas en común que tenemos, para contarnos nuestros sueños más grandes como si fuésemos amigos de toda la vida, para sentir esa conexión que nunca entendimos...y para ese primer besito que hasta el día de hoy nos hace suspirar...

- No puedo...
Sí... yo lo sabía. Pero no pensé en las consecuencias (algo que me caracteriza) y en ese momento eras un imán increíble. Era incoherente pensar que después de eso, lo dejarías todo. Era incoherente que me gustaras tanto de un momento a otro. Era incoherente todo lo que estaba pasando, así que recuerdo que (al menos por un momento) quise actuar según la lógica. Pero fue imposible.

Y fue así como se vino el terremoto. Pero un terremoto entretenido. O será que me gustan los terremotos. En fin, tú pasaste por un montón de cosas y me agradecías por entenderte, por escucharte, por estar ahí. Yo también tenía mi cuento y sentí que debía contártelo... nunca te dije que me sorprendió tu reacción tan calmada (aunque ahora que te conozco mejor, no jajaja). Igual para mí era cuático, porque supuestamente yo estaba chata y quería estar sola, porque quizás no había pasado el tiempo suficiente, porque sabía que al estar involucrada cierta gente de nuestro mismo círculo empezarían los rumores, las mentiras... y las opiniones que a nadie le importa.

- Démonos un tiempo... vamos demasiado rápido.
JAJAJA...!!! Esa frase me da incluso más risa que la del título. Fue todo tan raro. Era como si sintiésemos lo importante que era todo lo que nos estaba pasando, como si pudiésemos palpar lo que se venía. Ni siquiera me lo cuestioné, simplemente quería estar contigo.

Y aquí estamos, casi ocho meses después del primer beso y exactamente seis meses desde que me pediste pololeo... jaja.. en ese momento te conté que eras el primero que me pedía pololeo, ya que las otras dos veces que pololié, lo pedí yo xD... así que la tercera es la vencida, viteh!

Es genial la manera en cómo estamos conectados, la forma en la que nos entendemos. Aún estoy esperando que tengamos nuestra primera pelea, pero
cómo vamos a pelear si pensamos igual... Me encantas mi amor, de todas las maneras posibles, y mientras más conozco acerca de ti, más me enamoro. No sé cómo lo haces. Cuando miro a tus ojitos lindos, logras que el tiempo se detenga, que todo a mi alrededor desaparezca y que sienta cosas en mi guatita y en mi pecho... me encanta!

Ya son tantos los momentos, las palabras, las miradas, las frases dichas al unísono y nuestras risas, nuestras interminables risas... me envuelves con un amor infinito y apenas sé cómo frenar los impulsos de agarrarte a besitos todo el día. Contigo puedo ser yo, puedo compartirlo todo sin miedo. Siempre me sorprende la manera en la que me entiendes, en la que me miras, en la que me abrazas y me haces sentir la mujer más afortunada del mundo.

De verdad, no pudo haber mejor momento para todo esto y ahora lo entiendo. Eres un regalito, un regalito hermoso.

Me fascina tu forma de ser, tus ganas de salir adelante, la tenacidad que le pones a lo que haces... por eso te admiro y el viernes te lo dije :) Me encanta que tengas sueños, que quieras superarte y volar como yo... aunque quizás sean nuestros mismos sueños los que algún día nos separen temporal o definitivamente, quién sabe...

Mi amor, yo no hago planes ni saco cálculos, y no me gusta hablar de un "para siempre", no es mi estilo, y creo que te has dado cuenta. Pero quiero que sepas que eres lo que más se acerca a con quien siempre quise estar y que me haces feliz, eres el único que me ha hecho sentir feliz en TODOS los ámbitos posibles.

Jaja... yo te cuento que siempre he sido autista y no me crees. Que me carga la rutina, que nunca había aguantado estar con alguien todo el día, todos los días. Cómo me vas a creer si cada vez que te veo me quedo pegadita a ti como lapa y te digo que me encanta estar contigo y que cuando nos despedimos es el peor momento del día... Y es que jamás pensé poder llegar a sentir esto.


Mi precioso, eres el único que ahora sabe la existencia de este blog (estoy llena de sorpresas, jeje) y ojalá sepas valorar el simbolismo que eso tiene. Estoy segura que lo entenderás :)


FELIZ MEDIO AÑITO MI COSITO RICO!!!... TE AMO MÁS DE LO QUE CREES <3



03 diciembre 2009

Capítulo X


Pasaron los tres días siguientes muy rápido. Las amigas de Carola la iban a ver, y a veces, salían un rato. Ya se había arreglado bastante el tiempo y hacía mucho calor. Ignacio y Carola seguían evitándose. Diego ya estaba en pie.
Marcela bajó a tomar desayuno. A él le pareció muy raro que ella no lo tomara en cuenta. Lo mismo pasó en el resto de la mañana y en el almuerzo.
Diego, muy extrañado, subió a la pieza de Marcela.
- Y a ti, ¿Qué te pasa ahora? – le dijo él.

Ella estaba sobre su cama leyendo una revista. Luego de un momento, la cerró.
- ¿Qué me pasa? ¿Por qué?
- Bueno... no sé...
- ¿Quieres saber qué me pasa? ¡Te diré lo que me pasa, pues! ¿Acaso quieres seguir? ¡Por favor!
- Seguir, ¿qué?
- Con las peleas, los cojinazos... ¡Ya no tenemos 7 años!
Diego, después de una pausa, agregó:
- Es divertido molestarte.
- ¡Infantil!
- Ah, ¿y tú?
- ¡Inmaduro!
- ¡Tú eres la inmadura!
- ¿Ves? Ahora quieres empezar otra vez. Y después me echas la culpa a mí. Como si yo fuera la que te fracturé tu maldito brazo.
- ¡Ah! ¿Estás enojada por lo que te dije el otro día?
- No, no... – dijo ella en tono irónico - ¡Claro que no!
Diego sonrió.
- Bueno, es tu culpa.
Marcela se levantó de la cama.
- Mira, quiero conversar contigo.
- ¿Conversar?
- He pensado que...
- ¿Tu piensas? ¡Guau!
- ¡Diego, ya, córtala! – Y antes de que él pudiera decir algo, Marcela continuó – He pensado que ya no tiene caso seguir con las peleas... estamos bien grandes y...
- Tienes razón. – dijo Diego, ahora más serio.

Marcela se sorprendió ante el cambio de actitud de él. Diego se cruzó de brazos.
- ¿Y qué piensas hacer? – le preguntó él.
- ¡No tomarte en cuenta hasta que madures!
- ¡¿Hasta que yo madure?!
- Sí, tú.
- ¿Y crees que eso va a resultar...? Se necesitarían dos mil horas de terapia intensiva para olvidarme de lo que me has hecho.
- ¡Ah! ¿Vas a entrar en ese plano, ah? ¿Y lo que tú me has hecho a mí?
- ¿Acaso no te acuerdas de cierta novia que yo tenía...?
Marcela suspiró.
- ¿Por qué lo hiciste?
- ¡Oh, siento murmullos por ahí!
- ¡Marcela, respóndeme!

Ella salió de la habitación y él la seguía. Hasta que Diego dijo:
- Yo en verdad la quería.
Entonces, Marcela se dio media vuelta.
- ¿Querías a esa desteñida...? ¡Por Dios! ¡Qué gustos!
- La Carola me contó que te pusiste celosa...
Marcela, sin notarlo, se puso roja. Diego nunca le había insinuado algo así.
- ¿Celosa...?
- ¿Qué explicación más le encuentras?
- ¡Y si yo me pongo a pololear con el Esteban también te pones celoso tú!

Entonces, llegó Carola.
- ¡Me alegro que por fin se hayan declarado su mutuo amor!
- ¡Yo no he dicho nada! – saltó Diego. – ¡Es ésta la que hizo que mi novia terminara conmigo!
- ¡Lo hice por tu bien!
- ¿Mi bien? ¿No será por el tuyo? – dijo él.
- ¡Ah! ¡No tiene caso hablar contigo! ¡No tienes una gota de cerebro!
- ¡A mí también me carga hablar contigo!
- ¡Descuida! ¡Nunca más te dirigiré la palabra!– Marcela se encerró en su pieza con un portazo.
- ¡Bien! – dijo Diego haciendo lo mismo.

Y así se quedó Carola en el pasillo, entre ambas piezas sin saber qué hacer. No le gustaba nada eso de elegir “con quién ir ahora”, situación que siempre se había repetido.

- ¡Saldré a caminar! - resolvió ella, encontrando que era lo mejor que podía hacer en ese momento.




[Fragmento de novela escrita a los 13-14 años]

18 noviembre 2009

Viaje


- Me encanta esta hora del día.
- ¿Por qué?
- Por la luz... la brisa... fíjate en las nubes y los colores... el cielo parece incendiarse.

Sonreíste y no dijiste nada más.

Mirando al horizonte... calculando distancias... me transporté hacia un paisaje tan distinto y lejano... a veces claro... y muchas veces oscuro.

- Mira! Esa nube tiene forma de delfín!

Ahora yo sonreí. Fingí curiosidad y en realidad, la miré sin verla.

A veces envidio tu forma de ser... algunos gestos, algunas despreocupaciones, algunas batallas aún sin pelear, todo un mundo por descubrir...
Pero, en todo caso, sé que tú me envidias más... Mucho más.

- Tienes razón.. El cielo está precioso.

Guardé en un baúl de madera todo lo que no tengo y las palabras que no te dije... Aún tengo muchas advertencias para ti. Pero no sé si ahora valgan la pena.


-¿...Pasa algo?
- Sí, quisiera verte. Pero ya estás tan lejos.


Te miré a los ojos y volvió esa sensación extraña. Una mezcla de emociones de los más diversos sabores y colores.
La misma sensación que me inundó esa vez en que me dije a mí misma "me encanta esta hora del día", viendo cómo te marchabas para nunca más volver.






[Diciembre, 2007]

04 octubre 2009

Escritos II


No es extraño que después de mucho tiempo nos volvamos a encontrar. No es extraño que volvamos a vivir las mismas situaciones, oír las mismas canciones, decir y hacer exactamente las mismas cosas. Uno cree que la vida va siempre hacia adelante, pero en realidad son puros círculos. Son sólo malditos y eternos círculos...


[Febrero, 2008]

19 septiembre 2009

Escritos I



Vamos, convénceme. Dime qué significa en tu mano una flor deshecha.

Tienes la extraña capacidad de reinventar mi mundo y dejarme sin aliento, de volcar tu presencia en mi espacio y detener el viento que moviliza mis sensaciones...
Hace mucho tiempo, me creé mi propia burbuja para no sentir, para no querer, para no expresar... me creé un reino ficticio en el que tus pétalos se detenían antes de caer el suelo.
Pero mis esfuerzos no fueron suficientes y, aunque no lo aceptaba, tú podías entrar en mí, invadiéndolo todo, mientras yo fortalecía mis propias fronteras... Y cada vez que esperaba la llegada del sosiego me demostrabas que en mi falso reinado todo se desmoronaba con cada emoción recurrente... reiterativa...
Al fin me hiciste ver que mis miedos eran sólo el producto de una soledad mitigada por mi propia habilidad de alcanzar un estado de eterna hipocresía. Me hiciste ver que yo era el principal obstáculo para llegar a mí.
Opté por fundir mis lágrimas con tus gestos para poder romper mis falsas verdades.

Ahora mis objetivos siguen siendo los mismos, pero yo he cambiado.
Ahora tu sonrisa no constituye el enigma del que he escapado desde siempre.
Ahora no puedo evadir tus espinas, pero puedo dirigirlas de manera que me duelan menos.
Ahora tu mirada no me causa temor porque ya no existe ese muro que construí una vez entre tú y yo.

Ahora... ahora, Vida, ya no tienes el mismo poder sobre mí.

Explícame entonces por qué no dejo de confundir tu aroma con el de una flor marchita...








[Año 2007 nuevamente. Colección de escritos al estilo "corriente de la conciencia"... éste fue el más coherente y entendible que encontré]

Página 109


Almendra miró la puerta por mucho rato.
- ¿La vas a abrir o no? – le dijo el lagarto.
- ¿No es un chiste?
- No. No me parece divertido.
- Muy bien. La abriré.

La abrió. No era ningún paisaje. Era un salón con muchos espejos.
- Entra – dijo el lagarto. – Es un juego muy divertido. Yo quiero hacer un chiste con eso.
- Dime primero de qué se trata. Después entro.
- ¡Qué divertido! ¡No sabes! – rió el lagarto – Mira, es muy fácil. Allí hay treinta espejos. Hay trece pequeños y cinco grandes. ¿Bien?
- Ahí sólo tenemos dieciocho espejos.
- Espera. Hay otros once que son los medianos y esos son los que debes tocar. Los tocas todos, pero sin tocar ni los grandes ni los chicos, ni rozarlos, ni rasparlos.
- Ahí tenemos veintinueve. Falta uno.
- Sí. El que falta es el más grande de todos, pero sólo aparecerá frente a ti cuando hayas ganado. Entonces debes cruzarlo y recibirás el premio. ¿Ves? Es muy fácil, sólo que debes tener cuidado con “algunos obstáculos” que aparecerán después de cinco segundos de que salga el anterior. ¿Juegas?
- Y, ¿si pierdo?
- Pierdes. Sabes lo que eso significa, ¿no?


Si quieres que se atreva, pasa a la página 124.

Si no quieres que se arriesgue a jugar, ve a la página 78.

----------

[Fragmento de una novela que escribí a los 12 años. Copiado tal cual :)]

06 septiembre 2009

Velo


Traté en vano de quitarte ese velo de los ojos.

Los pasillos de esta casa son muchos, son oscuros… confusos. Transité descalza por ellos durante todos estos años. Siempre existió una luz… una luz que débilmente entraba por una ventana, esa pequeña ventana que jamás pude dejar de mirar. Aún me acuerdo de esos días en que mis ojos y mi mente eran tan puros, inexpertos, anhelantes de alcanzar aquella luz que se veía tan lejana.

No era fácil caminar por esos pasillos. Todos eran siempre iguales, el mismo piso, las mismas paredes, la misma luz que entraba por esa ventana y que alumbraba cada habitación a la que yo entraba... todo siempre tan uniforme que me daba náuseas. Quise rendirme tantas veces. Quise destruir los muros de esos pasillos sin resultado. Quise escapar de esta casa gigante, sin sentido, sin fin.

Muchas veces maldije a esa tonta luz. Le preguntaba a gritos qué era lo que esperaba de mí. Pero, sin saber por qué, mi deseo de seguir caminando era más fuerte. Caí tantas veces al suelo, pero todas esas veces me levanté.

De pronto, me caí a tus pies. Entonces, aún en el suelo, todos mis recuerdos, mis éxitos, mis fracasos, mis miedos y mis sueños se agolparon en mi mente y me di cuenta de que esa pequeña ventana, a la cual miré todo este tiempo cada vez que necesitaba ánimos para continuar, no era una ventana: era un espejo.

Ahora sé que todo lo que he caminado no fue en círculos. Pero también sé que me falta mucho... demasiado por caminar.

...Traté en vano de quitarte ese velo de los ojos... pero yo también tenía un velo en los míos.

Ja...! No me pidas que te lo explique, si finalmente esos pasillos los construiste tú, con tus propias manos.

[Escrito en mayo de 2007... después de tiempos difíciles. Lo que no te mata te hace más fuerte, dicen.]

29 agosto 2009

¿El motivo?



Aquí está:

Cuando tenía 15 años yo decía que en el futuro sería una gran científica... y que mi 'hobby' sería escribir. Porque sí, yo escribía. Y mucho. Recuerdo que llegué a escribir todos, todos los días. Siempre me jacté de mi gran creatividad, de mi buena redacción y de mi ortografía perfecta. Primero fue como una manera de dar rienda a mi imaginación de niña (2 novelas y varios cuentos antes de los 14 años =S) y después quizás como una manera de expresarme en momentos de emoción intensa... rabia... pena... Millones de situaciones de mi pasado quedaron plasmadas en mis divagaciones locas en cuadernos viejos y al leerlas hoy puedo recordar esos momentos y sentir esas emociones casi con la misma fuerza.

Ahora estoy en el 5º y último año de mi carrera y trabajando en lo que me apasiona: la neurociencia. Pero no he vuelto a escribir historias desde hace mucho tiempo. Antes la inspiración me llegaba sola, pero, lamentablemente, ya no es así. Y antes de perderla por completo entre moléculas, papers científicos y cultivos neuronales, quise rescatar algunos de mis escritos y colocarlos aquí, a ver si con el tiempo me da por ponerme a escribir de nuevo.

Por ahora no le daré esta dirección a nadie, quizás después. En realidad, no creo que "necesite" que alguien los lea, porque este blog es esencialmente para mí. Será como una conversación entre yo y yo (me gusta hablar conmigo, soy tan genial).

No quiero perder mi habilidad narrativa, sé que aún está en alguna parte.

Pero por mientras...