Vamos, convénceme. Dime qué significa en tu mano una flor deshecha.
Tienes la extraña capacidad de reinventar mi mundo y dejarme sin aliento, de volcar tu presencia en mi espacio y detener el viento que moviliza mis sensaciones...
Pero mis esfuerzos no fueron suficientes y, aunque no lo aceptaba, tú podías entrar en mí, invadiéndolo todo, mientras yo fortalecía mis propias fronteras... Y cada vez que esperaba la llegada del sosiego me demostrabas que en mi falso reinado todo se desmoronaba con cada emoción recurrente... reiterativa...
Al fin me hiciste ver que mis miedos eran sólo el producto de una soledad mitigada por mi propia habilidad de alcanzar un estado de eterna hipocresía. Me hiciste ver que yo era el principal obstáculo para llegar a mí.
Ahora mis objetivos siguen siendo los mismos, pero yo he cambiado.
Ahora... ahora, Vida, ya no tienes el mismo poder sobre mí.
Explícame entonces por qué no dejo de confundir tu aroma con el de una flor marchita...
[Año 2007 nuevamente. Colección de escritos al estilo "corriente de la conciencia"... éste fue el más coherente y entendible que encontré]
