Almendra decidió organizar el ejército. Pensó que sería mejor estar ordenados... pero cuando estaba en medio de la organización, apareció en el horizonte una inmensa tropa de enemigos.
-¡Los Yungos! – gritó alguien.
- ¡Ya no hay tiempo de organizar nada! – dijo otro.
- ¿Qué vamos a hacer? – inquirió Clara.
- No lo sé... – respondió Almendra, confundida.
Los Yungos se acercaban rápidamente. Se oyó el primer disparo. Se escuchó un grito.
- ¡Oh no! ¡Alguien ha muerto! – dijo Almendra.
- ¿Morir? Fue un disparo adormecedor.
- ¿Qué es eso, Clara?
- Es algo que inventaron los Yungos para que sus enemigos se vuelvan súbditos suyos.
Entonces se escuchó otro disparo. Esta vez hirió a la princesa. Almendra se dijo que no había más tiempo que perder.
- ¡Vamos! ¡Al ataque! – le ordenó a su ejército.
Ya era tarde. Se oyeron miles de disparos, adormeciendo a todos los de ese mundo. Cuando Almendra despertó, estaba convertida en la Dama de Honor de los Yungos.
Este es el fin
de tu historia
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