13 octubre 2012

Capítulo XXVIII




- ¿Cómo pudiste hacer eso?- le dijo Esteban a Diego- ¡Yo te consideraba mi amigo!
Diego no dijo nada. Antonia repuso:
- Yo no soporté que la Marcela te estuviera haciendo daño, Esteban...
- ¡¿Que yo le hice daño?!- gritó Marcela.
- ¡Obvio! ¿Me vas a negar que te pusiste a pololear con él para sacarle celos al Diego?
- ¡Eso no es verdad!
Entonces, habló Diego:
- Es que tú también- le dijo a Marcela- le haces caso a la Antonia en todo lo que dice. ¡Eres tan idiota que no te das cuenta de nada!
- ¡Un momento! ¡No vas a insultar a la Marce, Diego!- dijo Esteban.
- ¡Tú cállate!- le gritó Diego- ¡Que también andas por las mismas!
Entonces, Esteban le pegó un combo.
- ¡No! ¡Esperen!- dijo Marcela.
Diego se lo devolvió. Y así, no paraban. Marcela trataba en vano de calmarlos. Antonia se fue corriendo. Salió de la casa el padre de Esteban, quien pudo parar la pelea.
- ¿¡Qué pasa aquí?! ¡Pero! ¿Qué les pasa a ustedes dos, ah?
A Diego le sangraba la nariz horriblemente. Marcela entró con Esteban y su padre a la casa.
- ¡Marcela!- la llamó Diego- ¡Escúchame! ¡Tengo que hablar contigo!
Pero ella lo ignoró. Diego decidió volver a la casa. Carola estaba barriendo afuera cuando lo vio.
- ¡Diego!- gritó ella- ¿Qué pasó?
- Me agarré a combos con el Esteban - respondió él tranquilamente.
- ¿Estás loco? Ven... ¡Mira cómo vienes y cómo dejaste tu camisa! ¿La Marce?
- ¡Se quedó con ese imbécil!
Carola entró con su primo y le ayudó a limpiarse las heridas. Quería preguntarle muchas cosas...
- ¿Qué pasó, Diego?- habló ella por fin.
- Pasó que el Esteban me odia... la Marcela me odia... – contestó él cambiándose la camisa.
- ¿Fuiste a pedir disculpas?
- ¡Disculpas! ¡Quería hablar con tu amiguita y me llegaron como 80 combos!
Carola se cruzó de brazos.
- ¿Tuviste algo que ver con la Antonia, no? ¡Ay, Diego! ¡Te conozco tanto!
- Si me conocieras tanto, sabrías por qué hice lo que hice y no fue porque odio a la Marcela.
- Claro que sé por qué lo hiciste, primito- sonrió Carola.- ¿El Esteban supo algo?
- Le dije que la Antonia tuvo harto que ver también.
- ¿No dijiste más?
- ¿Más? ¿Qué más?
Diego miró a Carola y ella también a él. Carola sonrió.
- Diego, tienes que hablar con la Marce... tiene que saber lo que le quieres decir... No te preocupes, yo te voy a ayudar.
Él dijo después sonriendo:
- Sí... en verdad me conoces mucho, Carola.

24 septiembre 2012

Divagación nocturna



 

Desviste cada centímetro de mi mente, esta vez no escaparé. Las paredes se destruyen, los ruidos desaparecen, el entorno se derrumba. Y no me importa.

Te veo.

No acostumbro a pensar en el día siguiente, mas esta noche tampoco tiene un pasado. Cada murmullo en este espiral sin fin tiene su consecuencia.

Lee mis labios. Eso sí que lo sabes hacer.

Me detuve frente a un montón de vacío en una calle solitaria. Ya no quiero recordar. Construyo mi puente sobre un río. Es un puente que se deshace mientras avanzo...

Despierta, despierta... ya has dormido demasiado.


02 septiembre 2012

Algún día



"Algún día llegará una persona a tu vida que te hará entender por qué otras no se quedaron"

...no esperes que te envíe una tarjeta de invitación.


06 febrero 2012

Freiheit



Wenn du durch die Straßen gehst - sollst du leise sein
wenn du tust wovon du träumst - sollst du leise sein
wenn du siehst woran du glaubst - sollst du leise sein
wenn du sagst was du denkst - sollst du leise sein

wenn du fühlst dass du lebst - sollst du leise sein
wenn du küsst was du liebst - sollst du leise sein
wenn du weißt wer du bist - sollst du leise sein
wenn du spürst dass du anders bist - dann musst du lauter schreien !

Freiheit - Ich will nicht leise sein
Freiheit - Ich will noch lauter schreien

wenn du weißt was du willst - sollst du leise sein
wenn du siehst was du hasst - sollst du leise sein
wenn du fühlst dass du hoffst - sollst du leise sein
wenn du spürst dass du anders bist - dann musst du lauter schreien !

Wenn ich spüre, dass ich sterbe - dann will ich leise sein
Wenn ich fühle dass ich lebe - dann will ich lauter schreien !


02 junio 2011

Headphones


Cuando la gente se vuelve nadie la música me ayuda a estar. Camino y voy cantando bajito, mientras avanzo entre ese montón de nadies. Los pensamientos se vuelven canciones, los hechos se suceden al ritmo de la batería y del bajo, mientras todo mi alrededor aparece en su momento, en su ordenado caos, justo en el coro. Me detengo, me callo, distingo y observo. Esa fluidez me alegra, la intensidad de los sonidos me relaja, la voz profunda del vocalista me encanta.

Una vez en mi pieza, me pregunto cómo sería escuchar/vivir toda mi música con alguien.

Varias veces - y transitoriamente - un nadie se ha vuelto alguien. Pero al final siempre termino, con desilusión, poniéndome mis audífonos.