05 mayo 2013
Caminos
No es fácil reconstruir una frase cuando la has roto y desparramado en el suelo. Quiero agacharme y recoger los pedazos, pero como tú sigues preguntando obviedades y lanzando observaciones innecesarias, no alcanzo a ordenarlos. Me limito a permanecer en silencio.
- Me duele esa mirada tuya.
Tu dolor no es mayor que el mío. Sin embargo, me esfuerzo por sonreírte, por avanzar, mientras pienso que, lamentablemente, eres un digno representante del sexo masculino.
A veces quiero correr lejos y olvidar que estás aquí, ignorando mi soledad acompañada. Y es en esos momentos cuando, a pesar de las formas confusas, a pesar de las sombras, vas a buscarme y te quedas conmigo. Y es en esos momentos cuando desarmas fácilmente cualquier intento de defensa que yo haya elaborado. Y es en esos momentos cuando nuevamente percibo tu calor y vuelve tu sonrisa, mientras pienso que, AFORTUNADAMENTE, eres un digno representante del sexo masculino.
[Escrito el 18 de febrero de 2012]
25 enero 2013
El principio
Nuevas miradas. Nuevos gestos. Nuevos colores.
A cada quien lo suyo... Jedem das Seine.
Sólo me queda preguntar si el círculo se acabó o si nuestros caminos volverán a converger en algún momento. Si los grises explotarán en un naranjo algún día. Si las imágenes borrosas cobrarán sentido.
Pero tal vez esas preguntas ya no son importantes.
25 diciembre 2012
21 octubre 2012
Tic-Tac
- The problem is that you don't want to live here, that's what make us different.
- No. The difference between you and me - I replied - is that I'm not living here at all.
13 octubre 2012
Capítulo XXVIII
- ¿Cómo
pudiste hacer eso?- le dijo Esteban a Diego- ¡Yo te consideraba mi amigo!
Diego no dijo nada. Antonia repuso:
- Yo no
soporté que la Marcela te estuviera haciendo daño, Esteban...
- ¡¿Que yo
le hice daño?!- gritó Marcela.
- ¡Obvio!
¿Me vas a negar que te pusiste a pololear con él para sacarle celos al Diego?
- ¡Eso no es verdad!
Entonces, habló Diego:
- Es que
tú también- le dijo a Marcela- le haces caso a la Antonia en todo lo que dice.
¡Eres tan idiota que no te das cuenta de nada!
- ¡Un
momento! ¡No vas a insultar a la Marce, Diego!- dijo Esteban.
-
¡Tú cállate!- le gritó Diego- ¡Que también andas por las mismas!
Entonces, Esteban le pegó un combo.
- ¡No!
¡Esperen!- dijo Marcela.
Diego se lo devolvió. Y así, no
paraban. Marcela trataba en vano de calmarlos. Antonia se fue corriendo. Salió
de la casa el padre de Esteban, quien pudo parar la pelea.
- ¿¡Qué
pasa aquí?! ¡Pero! ¿Qué les pasa a ustedes dos, ah?
A Diego le sangraba la nariz
horriblemente. Marcela entró con Esteban y su padre a la casa.
-
¡Marcela!- la llamó Diego- ¡Escúchame! ¡Tengo que hablar contigo!
Pero ella lo ignoró. Diego decidió volver
a la casa. Carola estaba barriendo afuera cuando lo vio.
- ¡Diego!-
gritó ella- ¿Qué pasó?
- Me
agarré a combos con el Esteban - respondió él tranquilamente.
- ¿Estás
loco? Ven... ¡Mira cómo vienes y cómo dejaste tu camisa! ¿La Marce?
- ¡Se
quedó con ese imbécil!
Carola entró con su primo y le ayudó
a limpiarse las heridas. Quería preguntarle muchas cosas...
- ¿Qué
pasó, Diego?- habló ella por fin.
- Pasó que
el Esteban me odia... la Marcela me odia... – contestó él cambiándose la camisa.
- ¿Fuiste
a pedir disculpas?
-
¡Disculpas! ¡Quería hablar con tu amiguita y me llegaron como 80 combos!
Carola se cruzó de brazos.
- ¿Tuviste
algo que ver con la Antonia, no? ¡Ay, Diego! ¡Te conozco tanto!
- Si me
conocieras tanto, sabrías por qué hice lo que hice y no fue porque odio a la
Marcela.
- Claro
que sé por qué lo hiciste, primito- sonrió Carola.- ¿El Esteban supo algo?
- Le dije
que la Antonia tuvo harto que ver también.
- ¿No
dijiste más?
- ¿Más?
¿Qué más?
Diego miró a Carola y ella también a
él. Carola sonrió.
- Diego,
tienes que hablar con la Marce... tiene que saber lo que le quieres decir... No
te preocupes, yo te voy a ayudar.
Él dijo después sonriendo:
- Sí... en verdad me conoces
mucho, Carola.
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