30 diciembre 2014

Desapego



"Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida, deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen.
Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellas viven en la casa del mañana, 

que no puedes visitar, ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti,
porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad."




Kahlil Gibran



Ni los hijos, ni las parejas, ni la familia, ni los amigos son por siempre. Aprender a ser compañero, luz o refugio; no dueño de las personas. Aprender a sostener una mano con todo cariño sin encadenar un alma. Aprender a disfrutar cada lindo momento y cada intensa sensación. Piel, calor, brisa, caricias, aromas. Sonrisas, lágrimas, sueños y desvelos. Abrazos y suspiros. Cerrar los ojos y aprender a fluir en acción. Abrir las alas y volar a muchos lugares y dimensiones, recogiendo todo y nada a la vez.

Desapego y libertad... Felicidad...



11 julio 2014

Unsichtbar

 

Was machst du wenn du etwas verlierst, wenn du etwas vermisst...
was kannst du tun, wenn es unsichtbar ist, wenn nur die Zeit es nachholen kann...
Was machst du wenn es verbracht ist!
Wie kannst du wissen, wenn es sich überhaupt nicht lohnt!

Bin jung, bin klug, bin stark.
Meine Händen haben viele Dinge zu geben und meine Augen warten viele Landschaften zu sehn.
Mein Kopf ist ruhig und denkt an viele Möglichkeiten... 



25 mayo 2014

Tránsito



Gota tras gota.
Un ritmo constante. Estable. Monótono.
Caminé por las calles de una ciudad flotante, mirando en todas direcciones. El viento sacudía mi - otra vez - largo pelo. Sólo miraba por mirar porque, en realidad, no esperaba encontrar nada.

A veces lo más insignificante marca la diferencia.

Gota tras gota.
Compases certeros y predecibles.
Me detuve sobre el puente. Era el barco de la medianoche llegando al mediodía. ¿Atrasado o adelantado? qué importa, ya está aquí.

Cada frase que antes susurraba a solas se vuelve tangible frente a mí. Pero tú nunca las entenderías.

Ahora levanto la vista y me miro en el espejo. ¿Qué es lo que quiero ver?
Continúo observando cada gota, desde que nace de la llave hasta que se desfigura en el lavamanos. Cada gota parece igual a la anterior... pero en realidad no son lo mismo. Y nunca volverán atrás.

Gota tras gota.
Cierro completamente el paso de agua al fin, salgo del baño y apago la luz. 






27 octubre 2013

Pedazos




Pedazos de mí nuevamente repartidos. Y nuevamente un pegamento que no existe.
Una lágrima que nace hoy, nace ayer, nace mañana, nace siempre. Al menos el tiempo otorga claridad, entendimiento, crecimiento. Al menos con cada puerta que se cierra, se abre una ventana. Al menos en la soledad, siempre surge mi fortaleza. Al menos en el caos y en la oscuridad, siempre nace una oportunidad. Al menos en un futuro cercano estaré feliz de haber enfrentado todo, de haber seguido intentando y no haber sido una cobarde, conformándome con algo que no me gusta, con algo que no era para mí. Conformándome con lo seguro, con lo fácil, con lo ya dado. Al menos sabré que aproveché cada oportunidad para seguir creciendo. Al menos estaré orgullosa de cada porrazo, de cada aprendizaje, de cada meta cumplida. Al menos sé que necesito esto, necesito estas desesperaciones, necesito estas caídas, necesito estos silencios, necesito re-armarme, saber quién soy realmente y qué es lo que me completará más adelante, ya que aún no lo sé. Ya no quiero seguir repitiendo el mismo discurso infantil. No, el tiempo no pasa en vano.
Bueno, sé que ya es muy tarde, pero [sí, recién ahora] lo siento. No podía evitarlo, en realidad me estaba matando. No era un simple capricho ni una excusa barata para salir corriendo. Y no era culpa de nadie. La rutina y lo conocido siempre terminan matándome. Pero cuando vuelo, me parto en pedazos. Otra vez lo mismo, la libertad tiene un costo, y es obvio. Espero encontrar ese pegamento para ser feliz al fin y dejar de arrastrar gente a mi paso. Espero que llegue un día en que no me asusten las promesas. Un día en que la rutina sea tan hermosa y emocionante que no me aburra y llene completamente el vacío que siento. La verdad es que hoy aún no tengo raíces y, a pesar de la soledad que me ha perseguido eternamente, no las quiero. Por ahora, prefiero mil veces seguir volando, descubriendo, atreviéndome, saltando al vacío: SIENDO. De eso se trata, porque si me detengo empezaré a morir otra vez. Aunque en el camino se ensucien o se rompan mis alas, aunque me parta en pedazos, aunque tenga que volar a otros lugares más y la incertidumbre reine en cada momento. Nada de eso me va a detener. Sólo espero encontrar lo que ando buscando. 




20 agosto 2013

Amanecer


Cada vez que levanto la vista veo la misma imagen. El camino se abre frente a mí y el sol brilla. Una blusa blanca y una falda azul fueron mi elección para este día tan hermoso. Es un camino largo, pero disfruto mucho del paisaje. 
Aún puedo recordar la primera vez que caminé por aquí. Todo me causaba curiosidad, a todo le sacaba fotos, y en mi cara se dibujaba una sonrisa nerviosa y estúpidamente feliz. La imponente construcción se apareció frente a mí de pronto y yo contemplé las hermosas escaleras de mármol que guiaban a la entrada. Unos personajes salidos de libros, amables y muy sonrientes, salieron a recibirme, me tomaron de la mano y me llevaron adentro. Las escaleras se me hicieron eternas esa vez. Mi mochila aún estaba llena de piedras, imágenes y disfraces que no necesitaba realmente. Llena de cargas que cada día acarreaba sólo "por si acaso". Llena de ilusiones y promesas rotas que nunca se cumplieron y que nunca se cumplirán. Llena de recuerdos que aún me mantenían atada a un pasado que debía sepultar.
Estaba ansiosa. Sin embargo, el interior de este edificio no era tan perfecto como lo esperaba. Tenía muchos rincones sin luz en los que yo tuve que encender una vela. Tenía muchas ventanas y puertas rotas, las cuales yo tuve que reparar. A ratos, estaba llena de ecos y soledades, a los cuales, luego de un tiempo, aprendí a amar. Todos los días, reconstruía una parte de este edificio, prefiriendo ponerme mis audífonos en vez de compartir mi música con personajes oscuros, inestables, inmaduros y mentirosos que no merecían estar ahí. Así, con el paso del tiempo, el edificio fue llenándose de luz y color, atrayendo diversos visitantes que realmente valoraban mi trabajo y disfrutaban mi música.
Y hoy, aquí voy nuevamente, ya estoy llegando a mi destino. Agradezco a este camino por hacerme la mujer que soy ahora. Ya no tengo mochila porque, bajo un rojo atardecer, la tiré al río. Ahora sólo llevo un cuaderno y un lápiz en mis manos, ya que me gusta anotar la hora en que sale el sol cada día. 
Es la fiesta de inauguración y sólo he invitado a gente verdadera. Sé que mi trabajo en esta construcción aún no está terminado (y nunca lo estará), sin embargo, es un día muy especial. Toda una anfitriona, soy la primera en llegar. Me detengo frente al edificio y tomo aliento para subir otra vez esas escaleras, no sin antes admirar la belleza de la construcción y sonreir frente al gran letrero pegado en el frontis, el cual señala una palabra que me encanta: 

"LIBERTAD"