"Necesito que los domingos no sean tristes, ni los miércoles el día del espectador. Quiero que lo único importante sea pensar en qué hacer en cada momento, dónde dormir cada día, cuánto me pueda ahorrar comiendo, cómo llegar a la siguiente ciudad, qué me espera al bajarme del siguiente autobús, del siguiente barco, del siguiente tren..."
"Puede que la necesidad de querer estar en tantos sitios hace que para mí no haya un lugar concreto al que llamar 'CASA'... esas cuatro paredes entre las que acumulas cosas que te atan a una ciudad. Y es que no necesito vivir durante mucho tiempo en un mismo sitio para sentirme parte de ese lugar. O puede que no me guste formar parte durante mucho tiempo de algo... no lo sé."
"Para mí, quedarme quieta en un mismo sitio viendo cómo pasa el tiempo es renunciar a todo lo que no conozco. Ya habrá tiempo de asentarse... o no. Sí, quiero formar una familia... bueno, eso creo. Pero no sé ni cuándo ni dónde. Lo que sí sé es que seguiría viajando, pero con ellos. Les enseñaría estos sitios a los que siempre querré volver y descubriríamos otros nuevos juntos."
"Creo que de alguna manera soy prisionera de mis ansias de libertad constante y eso no sé si es bueno o malo. Conozco personas que son felices trabajando en el mismo sitio después de diez años, con su hipoteca, sus vacaciones en Minorca verano tras verano, no necesitan más. De algún modo, siento cierta envidia. Son felices con lo que tienen y cada vez lo tengo más claro: Yo no lo soy tanto. A veces pienso que no puedo ser feliz en un solo sitio, tendré que serlo en esa ciudad que no existe. En esa ciudad construida en mi imaginario por miles de trozos de los diferentes lugares en los que he estado y en los que aún me queda por estar."
*Créditos: Extractos del video "El síndrome del eterno viajero" que describen exactamente lo que me está pasando.
Yo no sé si este síndrome se me quite algún día y pueda ser totalmente feliz en un lugar. Mientras no tenga una máquina teletransportadora, el dinero ni el tiempo necesarios, esta sensación de renuncia constante es difícil. Lo cierto es que las despedidas me hieren mucho, aunque trate de enfocarme en el desapego y blabla.
Tal vez siempre tenga que vivir escapando a mi ciudad imaginaria...
No hay comentarios:
Publicar un comentario