Sentada sobre la cama, fingía leer un artículo científico. Un tomate en el pelo que se me desarmaba de a poco. Una luz tenue que entraba por la ventana.
Me sentí feliz por la calidez, por lo inesperado, por la oportunidad, por su abrazo final y por lo que estaba por ocurrir.
Abrí la puerta y me fui con las manos vacías para poder alcanzar más.
- Adiós, azules. Nos volveremos a encontrar, quizás. La vida es redonda y mi aventura infinita.
Rompí el papel con letras rojas que había conservado por un tiempo y los trozos fueron a dar a la basura.
Sometimes I love to withdraw from this world and disappear in a phantasy spiral. And it doesn't matter the place. And it doesn't matter the time. There's a lot of characters and things in my mind. Sometimes I like to stop this life and enter to say hello to everyone.
Sometimes it is too hard to stay concrete. And I feel that I'm thousands of kilometers away from myself. And I can't connect all my thoughts because together they make no sense. And I love that. And I like the incoherence that it generates. And I want to go for more.
In a different reality. In a different culture. In a different dimension. I love it when I don't feel the same from yesterday. When the scenario changes. When I see a completely new smile. And when that smile jokes and laughs with me. When the colors that I see satisfy my hunger for more and more novelty. And I'm happy and I'm free and I feel that I have it all. Because - virtually - I have it all.
Sometimes the characters can take their hands and get to know each other. But then they realize that they are in completely different versions of my mind and they actually never met.
Sometimes I'm just not me. And this is when I'm too me.
No me extrañes, mi mente está en todos lados. Dame tu mano, cada vez más arriba, cada vez más cierta. No me tengas miedo. El arcoiris es tan limitado que debo inventar nuevos colores que concilien la libertad con la paz. Alcohol que embriaga e invita. Bailes que seducen y transforman. Giramos y mezclamos nuestras esencias en eterna adicción. Música infinita, música infinita. Mi cuerpo se confunde con tu vapor de agua, mi ropa y mi cabello se humedecen y mi mirada te pide solo un baile más. Si un día ya no me ves danzando aquí, sabes que estaré corriendo hacia allá, sí, allá donde todo es real e irreal al mismo tiempo.
Azul profundo, hipnótico.
Me estoy ahogando y reviviendo a la vez.
Y casi no me quedan más argumentos ni defensas.
Voy y vuelvo sin avisar, me sumerjo en él y luego escapo... pero ya no tan lejos.
Y en cada regreso me pierdo y me encuentro, me pierdo y me encuentro, me pierdo...
"Necesito que los domingos no sean tristes, ni los miércoles el día del espectador. Quiero que lo único importante sea pensar en qué hacer en cada momento, dónde dormir cada día, cuánto me pueda ahorrar comiendo, cómo llegar a la siguiente ciudad, qué me espera al bajarme del siguiente autobús, del siguiente barco, del siguiente tren..."
"Puede que la necesidad de querer estar en tantos sitios hace que para mí no haya un lugar concreto al que llamar 'CASA'... esas cuatro paredes entre las que acumulas cosas que te atan a una ciudad. Y es que no necesito vivir durante mucho tiempo en un mismo sitio para sentirme parte de ese lugar. O puede que no me guste formar parte durante mucho tiempo de algo... no lo sé."
"Para mí, quedarme quieta en un mismo sitio viendo cómo pasa el tiempo es renunciar a todo lo que no conozco. Ya habrá tiempo de asentarse... o no. Sí, quiero formar una familia... bueno, eso creo. Pero no sé ni cuándo ni dónde. Lo que sí sé es que seguiría viajando, pero con ellos. Les enseñaría estos sitios a los que siempre querré volver y descubriríamos otros nuevos juntos."
"Creo que de alguna manera soy prisionera de mis ansias de libertad constante y eso no sé si es bueno o malo. Conozco personas que son felices trabajando en el mismo sitio después de diez años, con su hipoteca, sus vacaciones en Minorca verano tras verano, no necesitan más. De algún modo, siento cierta envidia. Son felices con lo que tienen y cada vez lo tengo más claro: Yo no lo soy tanto. A veces pienso que no puedo ser feliz en un solo sitio, tendré que serlo en esa ciudad que no existe. En esa ciudad construida en mi imaginario por miles de trozos de los diferentes lugares en los que he estado y en los que aún me queda por estar."
*Créditos: Extractos del video "El síndrome del eterno viajero" que describen exactamente lo que me está pasando.
Yo no sé si este síndrome se me quite algún día y pueda ser totalmente feliz en un lugar. Mientras no tenga una máquina teletransportadora, el dinero ni el tiempo necesarios, esta sensación de renuncia constante es difícil. Lo cierto es que las despedidas me hieren mucho, aunque trate de enfocarme en el desapego y blabla.
Tal vez siempre tenga que vivir escapando a mi ciudad imaginaria...