25 octubre 2010

A veces


A veces estiro mi mano en la oscuridad como queriendo atrapar algo. A veces abrazo, pero abrazo el aire. A veces sólo me abrazo a mí misma.

A veces creo que las palabras simplemente no pueden expresar la magnitud de algunas sensaciones o experiencias vividas, que no sirven, que no alcanzan. Que las personas van y vienen. Que lo único constante para mí soy yo.

A veces me quedo callada sólo porque creo que el otro me va a oír, pero no me puede escuchar...


"...A veces sueño que floto y es una sensación increíble... soy libre, estoy a salvo...
Luego me doy cuenta de que estoy completamente sola... y entonces, despierto".

24 septiembre 2010

Wonderland


Give me your hand.

Can you imagine what is gonna happen? You know i'm here to discover, to ask, to feel, to be happy in a Wonderland. My eyes never shined this way.
Have you ever kept a secret for so long? Can you simply look at me and say hello?

Look at me. Look at me with those beautiful eyes, my favourite.

There's a song, a song that I sometimes hear. I love to hear it when I lose my reflections in the mirror and don't remember how to find them.

Can you hear it? Can you tell me what color it is?

Yes, I'm strong. Nobody knows how strong I am.
I'm pretty sure that I couldn't make a better choice, but... DAMN! I miss you so much.

Don't worry, you're here. You were always here.

02 agosto 2010

Dream

Despierto y me siento en la cama. Luego de bostezar y estirar mis brazos, me levanto y veo que recién ha amanecido. Me quedo pegada a la ventana mirando caer la nieve, sentada sobre el escritorio, mientras la calefacción me mantiene los pies calentitos.

No hay música. No hay ruidos. No hay fiestas. No hay gente. No hay lágrimas. No hay pérdidas. No hay cansancio. No hay mentiras. No hay peleas. No hay saludos. No hay despedidas. No hay.

Silencio.

No me siento sola, aunque lo estoy. No me siento lejos, aunque lo estoy.

Es otro mundo. Mi mundo.

Y a él pertenezco.


[5 días :)]

14 julio 2010

Capítulo XXV


Juan Pablo fue a ver al otro día a Diego. Subió a su habitación. Diego estaba de pie en un rincón dando golpecitos a la pared con su cabeza... Al ver esto, a Juan Pablo le causó gracia al principio, pero luego dijo:
- ¡Hombre! ¡Ya, córtala que vas a acabar con las pocas neuronas que te quedan!
- ¡...No las necesito!
- ¿Qué pasa ahora?
- ¿Qué pasa?- sonrió Diego irónicamente - ¿Qué pasa?
- ¿Has hablado con la Marcela?
- ¿Marcela? ¿Qué es eso? ¿Se come?
- ¡Diego! Tú sabes de quién estoy hablando y no te hagas el tonto.
- La Marcela no existe para mí, ¿está bien?

Diego se recostó en su cama. Juan Pablo se sentó en una silla y observó los cassettes.
- ¡Vaya! Pero, ¿qué les pasó a estos pobres cassettes...? ¡Pareciera que los hubieran azotado contra la muralla! Conociéndote, Diego... eso fue lo que pasó... ¿o no?
-...Sí, es que estaba practicando tenis. ¿Vamos a salir hoy en la noche?
- No sé... cada uno está por su lado. El Esteban tiene una cara de funeral del porte de un buque y no quiere saber de nada, el Ignacio también ha estado distante con el Ricardo, el Alejandro está cada vez más amigo del dúo dinámico del Felipe y el Cristian... y por tu parte, estás cada vez más fallado. ¡Qué me queda a mí!
- No te hagas la víctima, Juan Pablo, que no está metido en ningún problema.
- Ahora sí, y en el tuyo.
- Yo no tengo problemas: ¡Soy feliz como una lombriz!
- ¿Qué piensas hacer con la Marcela?
- ¿Qué Marcela?
- ¡Diego, es en serio!

En ese momento, se abrió la puerta y entró Marcela. Le tiró un cojín a Diego en plena cara y, entre risitas, se fue cerrando la puerta.
- ¿Y quién fue ésa? ¿La Pamela Anderson...?
Diego aún tenía el cojín sobre la cara.
- Esa niñita está buscando que me enoje de verdad y...
- Tienes que hablar con “esa niñita”... - lo interrumpió Juan Pablo.
Diego se paró y se paseó por la pieza diciendo:
- ¿Y qué quieres que le diga? “Oye, te amo, eres la mujer de mi vida... ¿Casémonos?” ¿Eso quieres que le diga?
- Diego, tú sabes mejor que nadie que se te está acabando el tiempo. En primer lugar, el verano se acabará pronto, en segundo lugar, ella volverá a la ciudad; en tercer lugar, la Antonia no tarda en hacer algo raro y en cuar...
- Juan Pablo... - interrumpió Diego.
- ¡No, espérate! Y en cuarto lugar, cuando la Marce vuelva a su casa, quizá conozca a alguien que va a encontrar muy simpático, se va a enamorar de él y se va a olvidar de que existes...
- ¡¡No!!
- ¿Viste? De sólo pensarlo, te da escalofríos.
-¡No! Juan Pablo- dijo Diego lentamente- Estoy esperando que este verano se acabe pronto... que ella se vaya y así yo vuelva a odiarla... otra vez... ¿Está bien?

Juan Pablo dijo después de un largo silencio:
- ¿Estuviste mucho rato golpeándote la cabeza...? Parece que no te quedó ninguna neurona, Diego.


23 junio 2010

Flashback


Miras al cielo instintivamente por enésima vez, aunque en realidad no te preocupan esas nubes amenazantes. Caminas lento, con las manos en los bolsillos de tu abrigo, tarareando esa canción rockera que escuchas en tu viejo mp3 y que tanto te gusta. Vas pisando las hojas secas, pero la humedad del ambiente no te permite hacerlas crujir.


- Te voy a extrañar.

Caen las primeras gotas de lluvia y respiras hondo. Te encanta el olor a tierra mojada. No conoces el porqué de esa sensación de bienestar que de pronto te embarga, sólo tienes la total certeza de que estás justo en el lugar correcto, en el momento preciso.

- Podríamos ir a la playa el próximo verano.
- Gracias por tu carta. Está muy linda.
- Claro, siempre es culpa mía.
- Me gustas.
- ¿Estudiemos juntos para la prueba?
- Es que... es mi cumpleaños y ni siquiera se acordó.

Llueve cada vez más fuerte y tu ropa está completamente empapada. Te detienes y, cerrando los ojos, levantas la cabeza y extiendes los brazos, como queriendo sentir cada una de esas infinitas gotas sobre tu piel.

- Pucha, no tengo plata para el almuerzo.
- ¿Estás bien? Estás pálida.
- Mamá, ¿cuánto falta para Navidad?
- Me siento tan sola...
- ¡Felicitaciones! ¡Volviste a obtener el primer lugar!
- Siempre voy a estar contigo.
- ¿Por qué no lloraste? ¿Acaso no te dio pena?
- Eres hermosa.
- Estoy atrasada otra vez, ¡perdón!
- Hola. También estás en este curso, ¿verdad?
- Tú puedes. ¡Tú siempre puedes!


Abres los ojos y, aún con los brazos extendidos y el rostro hacia el cielo, sonríes. Es una sonrisa amplia y sincera.
No es que lo tengas todo en la vida, sino que te has deshecho de aquello que en realidad nunca necesitaste.