25 mayo 2014

Tránsito



Gota tras gota.
Un ritmo constante. Estable. Monótono.
Caminé por las calles de una ciudad flotante, mirando en todas direcciones. El viento sacudía mi - otra vez - largo pelo. Sólo miraba por mirar porque, en realidad, no esperaba encontrar nada.

A veces lo más insignificante marca la diferencia.

Gota tras gota.
Compases certeros y predecibles.
Me detuve sobre el puente. Era el barco de la medianoche llegando al mediodía. ¿Atrasado o adelantado? qué importa, ya está aquí.

Cada frase que antes susurraba a solas se vuelve tangible frente a mí. Pero tú nunca las entenderías.

Ahora levanto la vista y me miro en el espejo. ¿Qué es lo que quiero ver?
Continúo observando cada gota, desde que nace de la llave hasta que se desfigura en el lavamanos. Cada gota parece igual a la anterior... pero en realidad no son lo mismo. Y nunca volverán atrás.

Gota tras gota.
Cierro completamente el paso de agua al fin, salgo del baño y apago la luz. 






27 octubre 2013

Pedazos




Pedazos de mí nuevamente repartidos. Y nuevamente un pegamento que no existe.
Una lágrima que nace hoy, nace ayer, nace mañana, nace siempre. Al menos el tiempo otorga claridad, entendimiento, crecimiento. Al menos con cada puerta que se cierra, se abre una ventana. Al menos en la soledad, siempre surge mi fortaleza. Al menos en el caos y en la oscuridad, siempre nace una oportunidad. Al menos en un futuro cercano estaré feliz de haber enfrentado todo, de haber seguido intentando y no haber sido una cobarde, conformándome con algo que no me gusta, con algo que no era para mí. Conformándome con lo seguro, con lo fácil, con lo ya dado. Al menos sabré que aproveché cada oportunidad para seguir creciendo. Al menos estaré orgullosa de cada porrazo, de cada aprendizaje, de cada meta cumplida. Al menos sé que necesito esto, necesito estas desesperaciones, necesito estas caídas, necesito estos silencios, necesito re-armarme, saber quién soy realmente y qué es lo que me completará más adelante, ya que aún no lo sé. Ya no quiero seguir repitiendo el mismo discurso infantil. No, el tiempo no pasa en vano.
Bueno, sé que ya es muy tarde, pero [sí, recién ahora] lo siento. No podía evitarlo, en realidad me estaba matando. No era un simple capricho ni una excusa barata para salir corriendo. Y no era culpa de nadie. La rutina y lo conocido siempre terminan matándome. Pero cuando vuelo, me parto en pedazos. Otra vez lo mismo, la libertad tiene un costo, y es obvio. Espero encontrar ese pegamento para ser feliz al fin y dejar de arrastrar gente a mi paso. Espero que llegue un día en que no me asusten las promesas. Un día en que la rutina sea tan hermosa y emocionante que no me aburra y llene completamente el vacío que siento. La verdad es que hoy aún no tengo raíces y, a pesar de la soledad que me ha perseguido eternamente, no las quiero. Por ahora, prefiero mil veces seguir volando, descubriendo, atreviéndome, saltando al vacío: SIENDO. De eso se trata, porque si me detengo empezaré a morir otra vez. Aunque en el camino se ensucien o se rompan mis alas, aunque me parta en pedazos, aunque tenga que volar a otros lugares más y la incertidumbre reine en cada momento. Nada de eso me va a detener. Sólo espero encontrar lo que ando buscando. 




20 agosto 2013

Amanecer


Cada vez que levanto la vista veo la misma imagen. El camino se abre frente a mí y el sol brilla. Una blusa blanca y una falda azul fueron mi elección para este día tan hermoso. Es un camino largo, pero disfruto mucho del paisaje. 
Aún puedo recordar la primera vez que caminé por aquí. Todo me causaba curiosidad, a todo le sacaba fotos, y en mi cara se dibujaba una sonrisa nerviosa y estúpidamente feliz. La imponente construcción se apareció frente a mí de pronto y yo contemplé las hermosas escaleras de mármol que guiaban a la entrada. Unos personajes salidos de libros, amables y muy sonrientes, salieron a recibirme, me tomaron de la mano y me llevaron adentro. Las escaleras se me hicieron eternas esa vez. Mi mochila aún estaba llena de piedras, imágenes y disfraces que no necesitaba realmente. Llena de cargas que cada día acarreaba sólo "por si acaso". Llena de ilusiones y promesas rotas que nunca se cumplieron y que nunca se cumplirán. Llena de recuerdos que aún me mantenían atada a un pasado que debía sepultar.
Estaba ansiosa. Sin embargo, el interior de este edificio no era tan perfecto como lo esperaba. Tenía muchos rincones sin luz en los que yo tuve que encender una vela. Tenía muchas ventanas y puertas rotas, las cuales yo tuve que reparar. A ratos, estaba llena de ecos y soledades, a los cuales, luego de un tiempo, aprendí a amar. Todos los días, reconstruía una parte de este edificio, prefiriendo ponerme mis audífonos en vez de compartir mi música con personajes oscuros, inestables, inmaduros y mentirosos que no merecían estar ahí. Así, con el paso del tiempo, el edificio fue llenándose de luz y color, atrayendo diversos visitantes que realmente valoraban mi trabajo y disfrutaban mi música.
Y hoy, aquí voy nuevamente, ya estoy llegando a mi destino. Agradezco a este camino por hacerme la mujer que soy ahora. Ya no tengo mochila porque, bajo un rojo atardecer, la tiré al río. Ahora sólo llevo un cuaderno y un lápiz en mis manos, ya que me gusta anotar la hora en que sale el sol cada día. 
Es la fiesta de inauguración y sólo he invitado a gente verdadera. Sé que mi trabajo en esta construcción aún no está terminado (y nunca lo estará), sin embargo, es un día muy especial. Toda una anfitriona, soy la primera en llegar. Me detengo frente al edificio y tomo aliento para subir otra vez esas escaleras, no sin antes admirar la belleza de la construcción y sonreir frente al gran letrero pegado en el frontis, el cual señala una palabra que me encanta: 

"LIBERTAD"



25 junio 2013

2 A.M.



...Silencio, todo quedó en silencio.
Ya no hay palabras que valgan para esos oídos sordos, esos oídos tuyos... y los oídos míos.
No tiene sentido seguir dando vueltas por mi pieza, esperando señales mágicas o buscando luces. Ahora la linterna la tengo yo... sólo que no quiero encenderla.
Me siento en mi cama en la oscuridad. No quiero verme. No quiero verte. Nunca más.
Afuera hay un mundo entero y yo aquí encerrada. Voy a abrir la ventana y voy a volar. Me encantan mis alas blancas, acabo de terminarlas. Estoy feliz con ellas. Son grandes y muy firmes. Las hice con mucha paciencia, cariño y esfuerzo.

Espera!!!

Tus pasos en el pasillo me demuestran que aún no te has ido. Pero tampoco vas a entrar, no vas a quedarte, no vas a saludar ni a despedirte. La puerta parece de acero ahora. Yo sí podría abrirla, incluso podría invitarte a pasar y tomar té. Pero me dirás que no. Que no puedes entrar a la pieza amarrado a un árbol. Que te gusta estar amarrado al árbol. Y yo no entiendo qué es lo que te gusta de eso.

Sé que en este momento, en un universo paralelo, es de día y estamos muy lejos. Tus ojos son más felices y reflejan los míos. Juntos somos poderosos. Nos tomamos de la mano y volamos a todas partes. Incluso, cada vez que queremos, volvemos a esta pieza riendo, cantando y, en esta misma cama, planeamos nuestra siguiente aventura.
Sin embargo, en este universo en el que me encuentro ahora, sólo hay susurros, sólo hay susurros confundidos con la noche.

No puedes vivir complaciendo al resto... y tú qué? Tú también eres feliz en ese universo, tú lo sentiste! No lo recuerdas? No recuerdas esas risas, esas conversaciones interminables? No recuerdas esos abrazos y esas miradas en las que todo el resto desaparecía? No recuerdas esas cosquillas en tu estómago al acercarse el momento de verme? No recuerdas nuestros suspiros de alegría y amor al comprender que somos almas gemelas? No recuerdas esa conexión tan linda entre nosotros? Crees que una conexión así se da todos los días, con la primera persona que se cruza por delante? Acaso no ves que al traicionarme, sólo te estabas traicionando a ti y todo lo que llegaste a sentir, todo lo que pudimos ser?

Me dices que estoy mal. Que siempre estaré mal. Que no valoro mi cama. Que no valoro mi pieza. Que no valoro estos muros que tantas veces me vieron gritar y llorar. Quizás prefieres que sea infeliz, pero agradecida. Me dices que vaya y que vuele, que no te importa. Y yo abro las cortinas de mi ventana de par en par, te muestro a toda esa gente que ya está volando. Son cientos, son miles, son millones, no seré la única. Con mi dedo índice, intento mostrarte a todos aquellos que están volando de a dos, cumpliendo sueños juntos. Intento explicarte que ellos no odian a sus árboles ni sus árboles a ellos. Al contrario, con una sonrisa, les han deseado que sean muy felices y alcancen las estrellas. Le han dado todas las herramientas y le han dicho que siempre estarán con ellos, apoyándolos en la distancia. Ellos saben que amar no es poseer. Intento decirte que en realidad, tú eres el único que conozco que piensa de esa manera. Que eres el único que piensa que todos los que volamos somos unos desagradecidos. Pero tu árbol te abraza cada vez que quieres escucharme y mirar hacia afuera. Te nubla la vista con sus ramas y hojas. 

Los frutos no se quedan en los árboles, se desprenden. Porque los frutos no le pertenecen a los árboles, es necesario que maduren, que caigan, que las semillas se dispersen y así nazcan otros árboles para continuar el ciclo. Incluso puede servir de abono para que el mismo árbol crezca más fuerte, para que dé frutos aún mejores. Es verdad que el árbol le entregó todo para ser el fruto que es ahora... pero se pudrirá si no lo deja ir...

Para distraerme un poco, prendo la radio. Se escucha la voz de una mujer, con un monólogo escrito en los comentarios. Al rato, apago la radio y vuelvo a pasearme por la pieza, en medio de una oscuridad total. No dices nada, pero sigo escuchando tu respiración.

Atraviesa la puerta. Despréndete. Por favor, toma mi mano y salta conmigo. No me dejes. No te dejes. No NOS dejes.

Silencio otra vez. Ya no hay respuesta. Curiosa, enciendo la linterna y me doy cuenta que, en realidad, no hay nadie en el pasillo. Todos esos susurros fueron mi imaginación, tal vez. Abro la ventana, tomo mis alas y me las pongo, decidida a volar. 

Parece que el problema radicaba en ser el personaje correcto en el universo equivocado... y vice-versa.


08 junio 2013

Voices Of Doom



Here's my confession, my true belief:
Look at me, I am the living proof that end can mean relief
I'm gracious but there's something you should know...
YOU HAVE LARGE SHOES TO FILL, so welcome to my freakshow!

Here in my netherworld I rule, let all your manners disappear 
Finally your duty's come clear.
Sing to me... all you voices of doom
Come on! sing to me, let me hear the sound I like
Cry for me... all you voices of doom
Come on! sing, sing, sing, sing to me...

You're sweet perdition, I'm lunacy
Look round 'cause this is so different from what you thought you need
I'm driven by 666, my dear
No way back, no way out, BEEN LOST BEFORE YOU CAME HERE

Here in my netherworld I rule, let all your manners disappear
FINALLY YOUR FUTURE'S COME CLEAR


... :)