25 junio 2013

2 A.M.



...Silencio, todo quedó en silencio.
Ya no hay palabras que valgan para esos oídos sordos, esos oídos tuyos... y los oídos míos.
No tiene sentido seguir dando vueltas por mi pieza, esperando señales mágicas o buscando luces. Ahora la linterna la tengo yo... sólo que no quiero encenderla.
Me siento en mi cama en la oscuridad. No quiero verme. No quiero verte. Nunca más.
Afuera hay un mundo entero y yo aquí encerrada. Voy a abrir la ventana y voy a volar. Me encantan mis alas blancas, acabo de terminarlas. Estoy feliz con ellas. Son grandes y muy firmes. Las hice con mucha paciencia, cariño y esfuerzo.

Espera!!!

Tus pasos en el pasillo me demuestran que aún no te has ido. Pero tampoco vas a entrar, no vas a quedarte, no vas a saludar ni a despedirte. La puerta parece de acero ahora. Yo sí podría abrirla, incluso podría invitarte a pasar y tomar té. Pero me dirás que no. Que no puedes entrar a la pieza amarrado a un árbol. Que te gusta estar amarrado al árbol. Y yo no entiendo qué es lo que te gusta de eso.

Sé que en este momento, en un universo paralelo, es de día y estamos muy lejos. Tus ojos son más felices y reflejan los míos. Juntos somos poderosos. Nos tomamos de la mano y volamos a todas partes. Incluso, cada vez que queremos, volvemos a esta pieza riendo, cantando y, en esta misma cama, planeamos nuestra siguiente aventura.
Sin embargo, en este universo en el que me encuentro ahora, sólo hay susurros, sólo hay susurros confundidos con la noche.

No puedes vivir complaciendo al resto... y tú qué? Tú también eres feliz en ese universo, tú lo sentiste! No lo recuerdas? No recuerdas esas risas, esas conversaciones interminables? No recuerdas esos abrazos y esas miradas en las que todo el resto desaparecía? No recuerdas esas cosquillas en tu estómago al acercarse el momento de verme? No recuerdas nuestros suspiros de alegría y amor al comprender que somos almas gemelas? No recuerdas esa conexión tan linda entre nosotros? Crees que una conexión así se da todos los días, con la primera persona que se cruza por delante? Acaso no ves que al traicionarme, sólo te estabas traicionando a ti y todo lo que llegaste a sentir, todo lo que pudimos ser?

Me dices que estoy mal. Que siempre estaré mal. Que no valoro mi cama. Que no valoro mi pieza. Que no valoro estos muros que tantas veces me vieron gritar y llorar. Quizás prefieres que sea infeliz, pero agradecida. Me dices que vaya y que vuele, que no te importa. Y yo abro las cortinas de mi ventana de par en par, te muestro a toda esa gente que ya está volando. Son cientos, son miles, son millones, no seré la única. Con mi dedo índice, intento mostrarte a todos aquellos que están volando de a dos, cumpliendo sueños juntos. Intento explicarte que ellos no odian a sus árboles ni sus árboles a ellos. Al contrario, con una sonrisa, les han deseado que sean muy felices y alcancen las estrellas. Le han dado todas las herramientas y le han dicho que siempre estarán con ellos, apoyándolos en la distancia. Ellos saben que amar no es poseer. Intento decirte que en realidad, tú eres el único que conozco que piensa de esa manera. Que eres el único que piensa que todos los que volamos somos unos desagradecidos. Pero tu árbol te abraza cada vez que quieres escucharme y mirar hacia afuera. Te nubla la vista con sus ramas y hojas. 

Los frutos no se quedan en los árboles, se desprenden. Porque los frutos no le pertenecen a los árboles, es necesario que maduren, que caigan, que las semillas se dispersen y así nazcan otros árboles para continuar el ciclo. Incluso puede servir de abono para que el mismo árbol crezca más fuerte, para que dé frutos aún mejores. Es verdad que el árbol le entregó todo para ser el fruto que es ahora... pero se pudrirá si no lo deja ir...

Para distraerme un poco, prendo la radio. Se escucha la voz de una mujer, con un monólogo escrito en los comentarios. Al rato, apago la radio y vuelvo a pasearme por la pieza, en medio de una oscuridad total. No dices nada, pero sigo escuchando tu respiración.

Atraviesa la puerta. Despréndete. Por favor, toma mi mano y salta conmigo. No me dejes. No te dejes. No NOS dejes.

Silencio otra vez. Ya no hay respuesta. Curiosa, enciendo la linterna y me doy cuenta que, en realidad, no hay nadie en el pasillo. Todos esos susurros fueron mi imaginación, tal vez. Abro la ventana, tomo mis alas y me las pongo, decidida a volar. 

Parece que el problema radicaba en ser el personaje correcto en el universo equivocado... y vice-versa.


4 comentarios:

  1. "...Sí, lo sé, yo llegué después. Soy una aparecida. Una más de tu lista. Ahora esperas a la siguiente. O tal vez ya estás con ella. Y frente a eso yo no puedo hacer nada. Siempre lo supe, desde el primer momento en el que conocí a tu árbol. De verdad, no conozco a nadie más que tenga un árbol así. Y me dolía. Cada lágrima que viste, cada palabra hiriente que te dije, se me salían sin querer en medio de la desesperación de saber que te iba a perder. Mi distancia y mi tristeza nacieron al darme cuenta que, al final, no ibas a tomar mi mano. Por eso no podía creer en tus "siempre", porque sabía que, en este caso, no era cierto. Pero lo que no sabías es que, muy en el fondo, mi corazón sí quería creer, porque siempre ha estado tan solo, esperando a alguien como tú. Pero él no se merecía que yo le prometiera espejismos, ya ha sufrido suficiente con promesas rotas. Ahora él se merece lo mejor, se merece verdades.

    Tampoco dimensionabas lo que soy capaz de hacer por algo que en realidad me importa. No te diste cuenta de todo lo que puedo ser ni lo que puedo entregar. Si tu árbol hubiese sido como los demás, sé que habrías sanado mis heridas y me habrías hecho feliz, y yo habría olvidado mis prejuicios y te habría dado todo lo que tenía, todo lo que era. Porque sólo tú eras capaz de lograrlo. Sólo tú podías salvarme, quererme, entenderme. La vida me dio plumas y me hice unas alas. Yo te hubiese ayudado a construir las tuyas. Incluso le hubiese arrancado plumas a las mías si a ti te faltaban.

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  2. Me decías que yo no te dejaba ir, que te tenía casi amarrado, obligado a estar conmigo. Perdóname si te contradigo, pero si hubieses estado tan determinado a dejarme, lo hubieses hecho hace mucho tiempo, sin tantos rodeos. Sin tantas lágrimas. Sin tantos abrazos. Sin buscarme para esas conversaciones sobre distintos temas, desde lo más serio a lo más incoherente. Sin decirme que te hago feliz, que te encanta mi forma de ser, que me extrañas, que quieres verme sonreír, que quieres estar conmigo, que me amas. Sin decirme, entre besos y cariños, que hacer el amor conmigo es lo mejor del mundo, una linda noche de enero de este año. Hasta el último momento, estuvieron esas cosquillas en el estómago y esa presión en el pecho al vernos. Hasta el último momento, con cada beso, podíamos volver a empezar, olvidándonos unos instantes de todo lo que nos separaba. Hasta el último momento, reinaba esa desesperación y esa tristeza que no decíamos, pero que nos hacía mal. Y nadie me iba a entender tan bien como tú. Y nadie te iba a entender tan bien como yo. No, yo no te estoy contradiciendo, en realidad te contradices solo. Pero te entiendo. Sé a lo que te refieres. Sé que te cansaste de sentir esto. Sé por qué cambiaste y te alejaste. Entiendo cada decisión y cada palabra que me dijiste al terminar y, no lo dudes, voy a respetarlas. No ves que esa conexión entre nosotros, a pesar del tiempo, a pesar de no vernos, no se ha ido? No, no lo ves. Sigues amarrado al árbol sin inmutarte. Pareciera que cada vez tiene más ramas y hojas.

    Me reprochabas que siempre quise volar. Y qué tiene de malo? Sé que te dolía, pero acaso no recuerdas ese tiempo en el que lo daba todo por ti? Acaso no recuerdas mis sonrisas y mi mirada feliz? Acaso no recuerdas la nitidez de tu ojos reflejados en los míos? Por qué te quedas sólo con las lágrimas? Acaso no te das cuenta que me puse una coraza desde el principio, para no sufrir ni hacerme ilusiones, al darme cuenta que tú en realidad NO lo dabas todo por mí, que yo jamás iba a ser más importante que tu árbol? Qué opciones tenía? Quedarme acá para fomentar ese abrazo indestructible y asfixiante que tienes con él? Quedarme en un ambiente en donde soy sólo una aparecida y tú un "bebecito", y nunca poder vivir una relación adulta y sana contigo? Quedarme, botar todas estas hermosas plumas a la basura y podrirme yo también, cuando sé que soy capaz de alcanzar las estrellas más lejanas?

    No, no es nada fácil aceptar tus decisiones. No es fácil dejarte ir. Pero, AMAR NO ES POSEER: dejarte ir es precisamente la mayor prueba de amor que puedo darte en este momento".

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  3. .. Nunca fuiste una aparecida ni existe una lista, todo lo contrario, fuiste todo lo que siempre pude haber deseado, simplemente perfecta. Pero todo comenzó de la forma mas incorrecta con tormentos y problemas sin solucionarse, atados que merecían un remezón tan fuerte en mi mente como para dejarte y tener esa soledad, donde no espera a nada ni a nadie, solamente estoy yo y mi sombra en este momento, entendiendo el mundo desde afuera. Hubiese sido lo mejor empezar de cero, quizás otro universo existiría, pero fueron mis opciones y mis errores lo que mandaron todo al abismo. Hoy puedo sentir y ver todo lo que destruí a mi alrededor, todo por culpa de ese árbol del cual tanto hablaste y del cual nunca me quise bajar. Todo por culpa de no ver y buscar esa soledad esquiva que no podía poseer. No me quiero quedar con las lagrimas ni con las frases rotas sin prometer que nunca cumplí, quiero imaginar inútilmente e ilusamente en mi mente mediocre un "hasta pronto" en algún lugar del mundo, tomándonos un té o quizás riéndonos de lo extraña que puede ser la gente, quiero creer en eso y aferrarme de esa pobre y poco probable ilusión. Quizás en poder mirarte alguna vez a los ojos y decirte "Como estay?, tanto tiempo... ". Quiero un universo en que las ilusiones vuelvan a ser frutos pero cosechados por mi, pero necesito tiempo y soledad que hagan de mi la persona que fue destruida y enterrada hace muchos años (más de los que te puedes imaginar). Es difícil para mi, pero dejarte ir y no poder estar "ahí" como las millones de veces que no estuve (lo cual es irónico), hacen mas complicada mi existencia. Mis decisiones se hunden con mi árbol siendo necesario y lo correcto. Solamente te pido que en el fondo uses tus alas, no gastes plumas, no gastes tiempo ni palabras. Simplemente salta y vuela para alcanzar esas estrellas. Simplemente se tú.

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